Ayuda al pueblo bereber

De norte a sur de Marruecos en las montañas del Atlas, viven Los bereberes desde hace varios miles de años. Son agricultores, comerciantes y artesanos viviendo casi igual que sus antepasados, mezclados con un mundo moderno que los excluye y los confina. Son famosas sus alfombras de lana y la artesanía de la piel y el curtido. Durante siglos, estos pueblos fueron los únicos habitantes de Africa del Norte. Celosos de su territorio, de su poder, libraron importantes batallas contra los invasores fenicios, romanos y cristianos, quienes dejaron su impronta en Ceuta y Melilla, y en Marruecos.


Hoy en día los bereberes viven por todo Marruecos, pero la densidad máxima de población está en el sur de este país, a las puertas del desierto. No son árabes, sino bereberes, son nómadas, un pueblo fuerte, orgulloso y con un idioma que cuando lo escuchas es muy parecido al canto de un pájaro. Las familias bereberes, son muy hospitalarias, te dan lo que tienen, pero tienen muy poco. Lo básico en su vida es poder alimentarse, cuidar de los suyos, y no perder sus raíces.

En el desierto, en las grandes dunas de Merzouga, viven muchas familias, con lo mínimo. No tienen infraestructuras suficientes para una vida digna, sus viviendas son austeras, pequeñas khaimas, casas viejas, sin luz, sin televisión, sin neveras, sin ningún tipo de lujo, viven al día, con lo más imprescindible. Si a un niño le regalas un balón, le das el cielo. Si puede tomar un yogur es como si nosotros tomáramos caviar. Cuando entras en una humilde casa bereber, te sientas en su alfombra, te invitan a té, preparado con tiempo y esmero. Si compartes su comida, te das cuenta que hace mucho tiempo que no saboreas los alimentos.

Necesitan ropa, juguetes, material escolar, zapatos, canalizaciones, hospitales, colegios, formas de subsistir. No tienen un orgullo mal entendido, porque aceptan las ayudas sin preguntar y sin exigir. Las familias dependen de los hijos mayores que salen de su país para engrosar el numero de inmigrantes no deseados en Europa. Pero sin el dinero que sus hijos envían no podrían seguir viviendo. Y estas familias tienen suerte, porque otras no pueden ni contar esta ayuda. Si vas o no vas a Marruecos, ayudar de alguna forma es necesario. Si decides hacer una ruta, siempre es bueno que preguntes si puedes ofrecer algo para ayudarles, todo será bienvenido.

Gracias por tu colaboración.

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